El ensayista acusa una convergencia entre poder político y crimen organizado en México. Su diagnóstico exige discutir responsabilidades, pero también distinguir las denuncias de los hechos acreditados.
México.- Macario Schettino sostiene que México atraviesa su peor coyuntura histórica por la convergencia del crimen organizado, el deterioro institucional y los desequilibrios económicos. En su ensayo El momento más oscuro. Narcopolíticos, destrucción institucional y deterioro económico, el profesor emérito del Tec de Monterrey confronta el discurso de transformación con una pregunta incómoda: ¿qué capacidad conserva el Estado para controlar el territorio, impartir justicia y sostener sus finanzas?
Publicado en septiembre de 2026 por Ariel, el libro de 232 páginas recorre más de un siglo de procesos. Su explicación no reduce el crecimiento criminal al narcotráfico y la violencia: incorpora corrupción, prohibicionismo, debilidad institucional y transformaciones económicas globales que, según el autor, permitieron al crimen influir en gobiernos, elecciones y territorios.
El núcleo más explosivo del diagnóstico está en sus señalamientos electorales. En entrevistas y columnas, Schettino atribuye el triunfo morenista en elecciones locales de 2021 al apoyo criminal y vincula el de 2024 con el uso masivo de recursos públicos. También relaciona ese proceso con un aumento de la deuda de 16 a 20 billones de pesos; estas imputaciones deben leerse como planteamientos del autor, no como responsabilidades acreditadas por el resumen disponible.
Schettino califica de “golpe de Estado” la sobrerrepresentación otorgada por tres magistrados del TEPJF, al considerar que asignaron una mayoría calificada no obtenida en las urnas. Afirma que ese control destruyó contrapesos como el Poder Judicial y facilitó un “Estado hueco”: una valoración severa cuya fuerza no sustituye la obligación de examinar sus fundamentos.
El material que resume su diagnóstico también menciona una renuncia forzada de Guadalupe Taddei al INE, interpretada por Schettino como captura institucional. Sin embargo, no aporta documentación ni detalles que permitan corroborar ese señalamiento, por lo que no corresponde presentarlo como un hecho acreditado.
Frente al discurso oficial de honestidad, infraestructura y reducción relativa de la violencia, el panorama descrito incluye expansión criminal hacia la extorsión, la trata y otros mercados ilícitos, déficits fiscales elevados y deterioro de indicadores de transparencia. También refiere una violencia que supera las 100 víctimas diarias entre muertos y desaparecidos en periodos recientes, aunque sin precisar fechas ni fuentes estadísticas.
La crítica no equivale a responsabilizar exclusivamente a un sexenio. Schettino rechaza esa simplificación y sitúa la crisis en procesos de larga duración. Advierte, no obstante, que la voracidad y la destrucción de contrapesos vuelven insostenible el modelo y obligan a preparar una reconstrucción.
La celebración oficial de continuidad no resuelve el cuestionamiento central: ¿con qué métricas puede demostrar el poder que recupera capacidades institucionales y contiene el deterioro señalado? Tampoco basta la contundencia del ensayo: sus acusaciones más graves exigen pruebas, no adhesiones.
Agencia ANSIC.MX
